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- La salud mental es clave en la efectividad y humanidad del servicio policial, y que estos servidores públicos enfrentan diariamente escenarios traumáticos como violencia, accidentes, intentos de suicidio o conflictos extremos.
- La iniciativa plantea que los cuerpos de seguridad tengan derecho a atención médica oportuna, programas de mejora física y emocional, y acompañamiento psicológico continuo como parte de su formación y bienestar profesional.
- El estrés crónico, la ansiedad y el agotamiento afectan no solo a los policías, sino también a sus familias y al rendimiento institucional, poniendo en riesgo la seguridad pública.
- Una policía emocionalmente sana es más empática, profesional y capaz de manejar crisis, lo que mejora directamente el trato con los ciudadanos.
- Esto no debe verse como un beneficio extra, sino como una obligación del Estado, al igual que se exige valentía y eficacia a los agentes.
- Proteger la salud mental de los policías es proteger la estabilidad y seguridad de toda la sociedad, haciendo un llamado a legislar con responsabilidad y sensibilidad por quienes todos los días nos protegen.